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  • César Bolaños Coach

Nunca es demasiado tarde

Actualizado: 6 ago 2019




Muchas veces en nuestra vida, cuando queremos animarnos a hacer algo nuevo nuestro cerebro nos juega una mala pasada y nos dice: ¿No estás muy viejo/a para eso? Y si nuestro cerebro no lo hace, entonces es casi seguro que alguien más lo hará, ya sea algún familiar, algún amigo, compañero de trabajo, etc. ¿Te ha pasado alguna vez esto? ¿O es algo que me ha pasado solamente a mí?


Empezar algo nuevo siempre implica una cuota mayor de sacrificio porque es algo en lo que no contamos con experiencia, y esto puede aplicar para cualquier campo de nuestra vida: un nuevo deporte, una nueva carrera universitaria, un nuevo idioma, aprender algún pasatiempo como pintar, tejer, ebanistería, etc. Incluso el empezar una nueva empresa puede ser todo un reto. Siempre que vamos a iniciar desde cero en algo hay factores que juegan en contra, al principio nos frustramos, las cosas no salen como queremos, creemos que estamos perdiendo nuestro esfuerzo, dinero, tiempo, etc.


“(...) Te lo dije, ya no estás para eso”, “para qué te vas a complicar en este punto de tu vida con eso”, “mejor se queda así como está”.”

Y muchas veces como si no fuera suficiente lo que pasa por nuestra cabeza nunca falta quien venga a decirnos: “Te lo dije, ya no estás para eso”, “para qué te vas a complicar en este punto de tu vida con eso”, “mejor se queda así como está”. Esas y muchas otras frases que de seguro hemos escuchado todos en algún momento, son frases que a veces nos bajan la motivación, nos hacen cuestionarnos si estaremos tomando malas decisiones o si será solo algo momentáneo y que tarde o temprano vamos a ver los frutos de nuestros esfuerzos.



Si lo vas a hacer, hazlo bien


Lo más importante que debemos tener en cuenta es que NUNCA es demasiado tarde, no importa qué edad tengas en este momento, ni qué es lo que quieres hacer, NUNCA es demasiado tarde para ir y construir lo que queremos, para ir y perseguir nuestros sueños y anhelos, nunca es tarde para volver a comenzar desde cero, o modificar lo que ya está hecho, hacer los ajustes y seguir. Eso sí, si lo vas a hacer, hazlo bien, traza un plan adecuado para lo que quieres hacer y ve por ello. Y si el plan no funcione entonces cambia el plan pero no cambies el objetivo o sueño que quieres alcanzar.


Como dice Napoleón Hill en su libro Piense y Hágase Rico “…si el primer plan que usted adopta no funciona con éxito, cámbielo por uno nuevo; si este nuevo plan tampoco funciona, vuelva a cambiarlo por otro, y así sucesivamente hasta que encuentre un plan que dé resultados…” entonces no debemos desanimarnos si intentamos un plan de acción y no funciona, podemos cambiar el plan las veces que sean necesarias pero no cambiar el objetivo que estamos buscando alcanzar con dicho plan.

Algo que nos pasa muchas veces es que tal vez tenemos gran experiencia en un área, y estamos acostumbrados a que en esa área todo nos salga a la primera y de forma casi que perfecta, y sobre todo si hemos hecho eso por muchos años, creemos que cualquier cosa que hagamos nos va a salir igual de bien aunque sea algo nuevo para nosotros, se nos olvida que lo que tenemos conocimiento es en otra área, y que en esto somos “novatos” y estamos empezando a adquirir experiencia, no podemos dejar que nuestra mente nos haga volver a la zona de confort donde “soy experto” y que por eso quiera desertar de mi objetivo, nuestro cerebro siempre busca ser eficiente, pero muchas veces por esa búsqueda de la eficiencia energética, donde no consuma tanta energía y oxígeno, nos hace rendirnos muy fácil porque mejor estar donde ya somos muy buenos.


“Debemos aprender a ser disciplinados.”

Es importante que siempre recordemos que la motivación es algo efímero, es algo que funciona solo por un rato, pero en la gran mayoría de casos nos abandona cuando más la necesitamos, por lo que no podemos depender de estar motivados siempre para empezar y seguir haciendo algo nuevo, debemos aprender a ser disciplinados, y esto tiene particular dificultad cuando estoy en proceso de aprendizaje, no sé si en algún momento ha pasado por tu mente la pregunta “¿Quién me mete a mí a estas alturas de mi vida aprendiendo esto?”, “¿Por qué no me quedé donde estaba, ahí estaba bien?”, “¿Para qué me complico la vida?”. Estas son preguntas que vienen a nuestra mente muchas veces cuando intentamos dar el siguiente paso, y debemos aprender a ignorarlas.

A lo largo de la vida, muchas personas continúan haciendo cosas que no les gusta, que les quita la paz y los hace infelices por no querer salir de su zona de confort. Muchas personas siguen en relaciones de pareja tóxicas porque “¿cómo voy a empezar una nueva relación a esta edad?”; también hay gente que no inicia un deporte o pasatiempo porque “eso es para gente joven”, no hacen el viaje que siempre soñaron porque “a esta edad cuando voy a ahorrar para viajar”; o peor aún otros siguen en un trabajo donde son infelices y no se sientes realizados porque “a esta edad nadie me va a contratar”, y así sobreviven día a día esperando que llegue la pensión, que en muchos casos no disfrutan, porque no tuvieron la valentía de tomar la iniciativa y buscar nuevas oportunidades de generar ingresos.


Para muchas personas la edad es el mayor inconveniente para emprender en una empresa, decidir montar su propio negocio y dejar de estar atrapados en un trabajo que muchas veces odian y que les quita la paz y el sueño. Si nos pusiéramos a pensar cuántas personas realmente antes de acostarse a dormir un domingo piensan “Gracias Dios porque mañana vuelvo a trabajo”, nos daríamos cuenta cuánta gente realmente está realizada y feliz en su trabajo, me atrevería a apostar que no son la mayoría, pero es que “soy muy viejo para emprender”, se les olvida que hay muchos emprendimientos de éxito que fueron hechos por personas mayores que ellos incluso, y que la edad no fue un impedimento, entre ellos podemos destacar:

  • Ray Krock fundó la cadena McDonalds a los 52 años.

  • Robert Noice fundó Intel a los 41 años.

  • John Pemberton inventó Coca Cola a los 55 años.

  • Harland Sanders fundó KFC a los 65 años.

  • Steve Jobs creó el IPhone a los 52 años.


Si nos ponemos a ver todos estos nombres y estas empresas, de seguro las conocemos, y si vemos fueron hechas por personas que quitaron de su mente el pensamiento de “ya estoy muy viejo” e hicieron empresas y artículos que son y serán recordados por décadas. Esto es solo un ejemplo de que la edad no es más que un número y que en realidad todo lo que te propongas en la vida, no importa cuándo lo hagas, lo puedes alcanzar si tienes la valentía de ir y luchar por tu sueño.


”(...) Un fracaso indica sólo que los planes no eran buenos, haga otros. Vuelva a empezar todo de nuevo…”

En otra parte del libro de Napoleón Hill, él menciona algo muy importante sobre la perseverancia a la hora de ir por los sueños, de cambiar los planes las veces que sea necesario, él menciona “…Aquí se encuentra la causa principal de que la mayoría de los hombres topen con el fracaso, debido a su falta de perseverancia en la creación de nuevos planes para sustituir los que no funcionan…. Un fracaso indica sólo que los planes no eran buenos, haga otros. Vuelva a empezar todo de nuevo…” así que la clave de alcanzar nuestro sueños no está en nuestra edad, está en la capacidad que tengamos para levantarnos, hacer nuevos planes e ir a conquistarlos.


Si hoy te preguntara qué es lo que has dejado de hacer en tu vida porque considerabas que ya no podías hacerlo, que estabas muy viejo/a, que ya no estás en edad para empezar a hacer eso, etc. ¿Qué me responderías? ¿Qué son esas cosas que has dejado de hacer porque consideraste que ya era demasiado tarde? Me encantaría que me contaras en los comentarios qué dejaste de hacer, y aún más importante, si aún sigues pensando igual o si ya cambiaste la forma de ver las cosas y entiendes que nunca es demasiado tarde.



Déjame tu comentario y cuéntame con qué te identificaste y qué te pareció este blog,


Saludos de tu Coach César Bolaños.

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